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Rompiendo con todo

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Guía básica para vivir una relación sana y evitar una relación tóxica

«La violencia no es solo matar a otro. Hay violencia cuando usamos una palabra denigrante, cuando hacemos gestos para despreciar a otra persona, cuando obedecemos porque hay miedo. La violencia es mucho más sutil, mucho más profunda.» — Jiddu Krishnamurti

Nota informativa: esto es totalmente aplicable a las relaciones monógamas y polígamas, a las heterosexuales y homosexuales y, en general, a cualquier relación (incluso entre personas de género no binario). Hasta es posible extenderlo a una relación de amistad o de trabajo. Se usará un lenguaje normativo para economizar el lenguaje y sea más fácil leer el post.

Debido a que hoy es 8 de marzo, día internacional de la mujer, abro el día con un tema que afecta no solo a la mitad de la población, sino a toda, puesto que todos y todas podemos ser víctimas de una relación insana. Te preguntarás, ¿qué es una relación insana?

Una relación insana o tóxica es aquella en la que los individuos de la relación (o alguno de ellos) pierden más que ganan, es decir, que si pusiéramos en una balanza el sufrimiento y el placer que experimentan en la relación, la primera pesaría más que la segunda. Esto se debe al desgaste al que se ve envuelto uno o varios de los integrantes por tratar de soportar la relación, que, a menudo, tiene que pasar por alto cosas que, si les diéramos la importancia que se merecen, causarían un profundo dolor que podrían incluso peligrar la continuidad de la relación.

Para ello, si tú estás (o crees estar) en una relación insana o no quieres caer en ello o si no tienes pareja ahora pero no quieres sufrir una relación tóxica en un futuro, este artículo será perfecto para ti. Igualmente, te recomiendo que lo leas, porque normalmente no somos conscientes de las actitudes tóxicas –tanto del otro como nuestras- que estamos soportando en el día a día, o quizá detectes que alguien cercano a ti tiene este problema.

Antes de entrar en materia, quiero que sepas que tú eres la naranja completa. No busques tu otra mitad. Eres una persona independiente, que merece recibir amor y atención y, a su vez, autónoma, capaz, inteligente y un sinfín de adjetivos. Confía en ti. Tú, y solo tú, eres quien realmente te puede llegar a conocer más. Tú eres la única persona que vivirá contigo mismo durante toda tu vida y la que estará dentro de tu mente hasta que fallezcas. Por tanto, todo comentario que recibas del exterior has de cuestionarlo siempre y valorarlo según tus ideas, no las de otra persona.

Bien, desde esta posición, nunca en la de las otras personas, has de reflexionar sobre qué cosas quieres para ti; cómo quieres que SÍ se comporten contigo y cómo quieres que NO se comporten contigo; cómo quieres que sea esa persona: valores, cualidades, actitud, etc.; qué cosas SÍ quieres hacer y qué cosas NO quieres hacer (ir a casa de tu nuera/suegra, no hacer determinadas actividades sexuales -o no hacer ninguna-, etc.). Lo importante es saber cuáles son tus límites: cuáles de ellos nunca dejarías cruzar y por qué; cuáles dejarías cruzar según en qué situaciones y por qué y cuáles no son para ti un impedimento, sino un placer, y por qué. Siempre hay que preguntarse por qué se hace algo: ¿realmente quiero hacerlo o me presiono/me presionan para hacerlo? Si es lo primero, adelante; si es lo segundo, hay que revisar por qué te presionas (nunca lo hagas, tú eres la persona más importante de tu vida; pero tampoco te enfades por no ser capaz de dejar de presionarte, puesto que has de perdonarte) o por qué te presionan, en cuyo caso, te recomiendo que hables con la otra persona y que, si no responde a razones, cortes la relación. Nadie te puede obligar a hacer algo que no quieras.

¿Por qué es tan importante lo que te acabo de contar? Porque si no te conoces tú, si no sabes qué quieres y qué no, difícilmente tu pareja -o incluso una relación esporádica- lo sabrá. Es importante conocerte para establecer límites y para buscar aquello que concuerda con tus principios morales y tus sentimientos y los de la otra persona.

No hay que amar sin límites. Queda muy bonito en un libro para adolescentes, pero no en la vida real. Hay que dejarse amar y amar a los que quieren tu bien, a los que te aman de verdad, como tú necesitas, no a los que te lo dicen de boquilla. Lo principal, lo que siempre debes tener presente, es este es el respeto y el amor a uno mismo, que siempre, siempre, siempre ha de quedar supeditado a todo lo demás. Si no priorizas tu bienestar y te sacrificas (cuando te dañas o te pones en riesgo a favor de la otra persona que valoras más que a ti mismo/a; recuerda que el chico «malote» o la «prota» no van a salvarte, de existir, en la vida real), acabas cayendo en una relación tóxica. Tú, como la persona más importante en tu vida, si sientes que estar con él/ella te hace mal, no te permite sacar todo tu potencial, te frustras, dejas de ser tú y, en resumen, en vez de sumar en tu vida, te resta, NO debes continuar la relación. Nadie merece más la pena que tú. Sé feliz.

A partir de aquí, es importante hablar las cosas antes con la persona que estés conociendo, vayas a conocer o ya estés. Tenéis que poner en común lo que pensáis y sentís, vuestros límites, vuestros miedos y todo lo que necesitéis contaros entre vosotros sin juzgaros, con confianza. De este modo, estáis estableciendo un contrato o acuerdo voluntario. No me refiero a un contrato como el de «Cincuenta sombras de Grey» (trilogía de novelas con una cantidad inimaginable de comportamientos tóxicos por párrafo), sino a uno en el que exponéis finalmente cuáles son vuestros límites y para lo que te habrá servido muchísimo la reflexión que te comenté anteriormente. No te imagines esto como si fuera papeleo, sino entiéndelo como una manera de establecer puntos en común con tu pareja para que no haya malentendidos evitables. Nunca temas decir «no» por dejar de gustar a la otra persona por varios motivos; uno de ellos es que si no te respeta como persona, como ente capaz de decidir sobre su propia vida, no te merece y no debes perder el tiempo con gente que te trata como un muñeco. Como ya te he dicho antes y quiero que te quede bien grabado en la mente: tú estás por encima de todo lo demás.

Este sería el tratamiento más recomendable cuando vamos a establecer una relación de pareja o sexual con otra persona, ¿pero y si ya estás en una relación tóxica y no sabes cómo salir de ella o ni siquiera cómo reconocerla?

Si no sientes tuya la definición que te di antes de qué es una relación tóxica o intentas negarte que vives en una, te daré unos ejemplos para que te hagas una idea. Si tienes alguna duda, consulta con alguien especializado en la materia.

Características relación sana-insana CORREGIDO

Si te sientes aludido/a por alguna de estas características, muy probablemente seas también tóxico/a o tengas componentes tóxicos. Estos comportamientos tóxicos se pueden haber aprendido por otras personas, por la propia pareja y/o porque uno mismo no es capaz de asimilar ciertas ideas o sucesos. Así, se puede dar el caso de que aprendas de la otra persona sus conductas tóxicas y las reproduzcas, lo cual generará, a su vez, conductas tóxicas en la otra persona y, posteriormente, acabaréis cayendo en un círculo vicioso del cual será difícil escapar.

La base de toda relación sana se fundamenta en la salud mental de los miembros (por ejemplo, una baja autoestima nos dificultará este proceso) y, sobre todo, en las herramientas que se poseen para resolver conflictos. Lo primero que hemos de hacer es detectar cuáles son esas componentes tóxicas para detenerlas, solucionarlas o salir raudo/a y veloz de la relación.

Puede ocurrir que idealicemos a nuestra pareja y hasta pasado un tiempo no nos demos cuenta de ciertas «faltas» que le vemos y que nos resultan desagradables (ej: masticar con la boca abierta mientras come). La frustración generada por no aceptar al otro nos puede hacer despreciarle, infravalorarle o criticar sus cualidades y exigirle o presionarle para que se aproxime a la idealización que hemos creado de él/ella.

También puede suceder que hayas explotado con la persona que más quieres por tener «mal genio» aunque todos piensen que eres un «cacho pan». Generalmente esta conducta agresiva se debe a lo que he comentado antes: una falta de herramientas para solventar los conflictos. Estos se pueden producir aun cuando cada integrante use armas distintas: rabia o ira y sarcasmo o indiferencia. A pesar de pedir disculpas o compensar con detalles, la dinámica sigue siendo tóxica.

En otras ocasiones, sucede que convertimos una discusión en una guerra que tenemos que ganar a toda costa, sea cual sea el tema que estemos tratando. Imponer nuestro criterio puede provocar ahogamiento, pérdida de autonomía o un gran resentimiento en la otra persona; aceptar todo lo que diga la otra persona, escasa implicación. Lo importante es lograr un equilibro en ambas partes.

Suele pensarse que los celos son una demostración de amor o de implicación, algo totalmente necesario para que nuestra relación sea auténtica. No obstante, los celos son todo lo contrario, son signo de inseguridad y desconfianza. Si también se ejerce dominación sobre la otra persona, produce pérdida de confianza, intimidad y autonomía.

Otra situación que puede darse es la victimización, en el cual nos ponemos en la piel de la persona ofendida, agredida o infravalorada. Si sientes que eres realmente una víctima en todo esto, como te comenté anteriormente, termina esa relación. No aceptes tu situación ni la idea de que puedan tener control sobre ti. Se puede salir, no somos marionetas, tenemos el control de nuestras vidas. En cambio, si no es así, sentirse víctima puede ser un papel a representar ante otros para obtener cariño o apoyo social o para otorgarte una superioridad moral. Ante estos casos, solemos resignarnos o reaccionar a la defensiva, de tal modo que, paradójicamente, la victimización continua puede convertirnos en agresores pasivos. También puede darse una mezcla de varias situaciones, por lo que lo recomendable es siempre acudir a un especialista que te ayude a tratar tu caso concreto.

Finalmente, estas componentes tóxicas por separado o la unión de varias de ellas puede desembocar en rencor acumulado, en una postura pasivo-agresiva, a una agresiva o a la manipulación o descalificación del otro. Acabamos en ad hominem y en el «y tú más». Si no perdonamos, la relación va directa al fracaso más absoluto.

En cualquier caso, si queremos salir de la relación y nos es muy complicado por nuestro contexto, debemos confiar en las personas más cercanas de nuestro entorno, en acudir a expertos (psicólogos o realizar tratamientos de parejas) e incluso a la policía si fuera preciso, aunque justamente estas figuras son las que más se suelen resentir desde que comenzó esta relación infructuosa.

Tras salir, hemos de reflexionar nuestra posición durante la fallida relación. Si fuimos víctimas, hemos de analizar por qué caímos en ello: baja autoestima, necesidad de muestras de cariño que pueden ser intercambiadas por una simple demostración de amor o incluso whatsapps largos, miedo al rechazo o a la soledad, pensar que el victimario puede cambiar, etc. Date un tiempo para sanar tus heridas internas y para dedicarte más tiempo. De igual modo, si eres el victimario, deberías analizar el porqué de ese comportamiento: ¿tenías miedo a la soledad y necesitabas manipular a tu víctima?, ¿necesitabas sentir que gustabas y por eso solo sacabas tu lado más seductor? No te sientas culpable -no es productivo-, actúa. Todo ello nos permitirá evitar qué comentarios o acciones nos llevaron a una relación tóxica.

Por último, toda ayuda es poca para aquellas personas que quieran salir de una relación insana o tóxica. Por ello, creo que la concienciación es muy importante para tratar un tema que no solo implica a las personas afectadas que quieren mejorar en este aspecto, sino a todos y todas, para acabar esta lacra que, de acabar en golpes o insultos, alimenta la violencia en la pareja. Todos podemos vivir en una relación tóxica tarde o temprano si la descuidamos o damos un paso en falso y seguro que nos encantaría que alguien estuviera a nuestro lado en tan duros momentos. Primero, para que alguien esté apoyándonos, debemos apoyar nosotros antes a otra persona o a la causa.

No estamos hablando de un tema baladí, sino de un daño que puede afectar a gran parte de la vida de una persona, que, probablemente, tenga que resignarse y, en los casos más graves, no cumplir con sus objetivos vitales si no se desarrolla personalmente o ser asesinado/a. Son vidas humanas las que pueden estar en juego. Pero esto NO es un juego. Esto es la vida REAL.

¿Queremos vivir más tranquilos? Desarrollemos desde pequeños/as actitudes positivas, alimentemos a los jóvenes en una alta autoestima, enseñémosles que lo más importante es uno mismo y que debe amarse por encima de cualquier otra persona, mostrémosles que con el respeto y no con la violencia se pueden lograr los objetivos propuestos, que mediante el diálogo, ambas partes pueden llegar a un acuerdo y ganar.

El amor sin límites no existe. El amor real es el que te hace feliz y no te hace sufrir. El sufrimiento no es una opción; tener pareja, sí. Piensa en ti y ámate, porque cuando nadie esté a tu lado, tú estarás contigo mismo/a.

Por qué no soy feminista pero sí liberal


«Everyone has the right to make his own decisions, but none has the right to force his decisions on others.» – Ayn Rand

¡Madre mía! Una mujer que no es feminista. Espera, espera, antes de que te lleves las manos a la cabeza te voy a explicar el título. No, no es un clickbait.

En primer lugar, voy a diferenciar entre dos formas de feminismo, a las que denominaré de distinto modo para referirnos a ellas rápidamente.

La primera definición es la del «feminismo individualista», en el cual se busca la igualdad en materia de derechos ante la ley para todas las personas; es decir, no hay privilegios legislados para ningún género o cualquier otro rasgo que les diferencie. Le doy el apelativo de «individualista» porque es justo y revela que la persona que lo defiende piensa que cualquier individuo de cualquier género (hombre, mujer, no binario, etc.) tiene los mismos derechos y que los privilegios no deberían existir.

La segunda definición es la del «feminismo de tercera ola», en la cual se lucha por la «liberación de la mujer» (en algunos casos, por la superioridad de las mujeres sobre los hombres; estas son las «radfem» o feministas radicales), entendido como un colectivo. Muchas de ellas creen que hay una desigualdad entre hombres y mujeres y que dicha liberación consiste en elevar a las mujeres al punto de que ambos sexos sean iguales. ¿Ante la ley? No. Al revés, se buscan privilegios para la mujer y ninguna feminista de este estilo se queja ante ello. Además, se apoyan en el dogma del patriarcado, que es, según ellas, un sistema social, político y económico que establece la supremacía del hombre sobre la mujer. De esta forma, este patriarcado enfrenta a las mujeres entre sí y nos hace competir entre nosotras por ser la más guapa, la más lista, etc., aunque no sea culpa nuestra. Ciertas consecuencias de este patriarcado son el no estar a gusto con nuestro cuerpo, pensar que está mal tener relaciones sexuales con quien quiera porque ello te convierte en una «puta», etc. Se busca algún tipo de retribución o compensación por daños producidos en el pasado.

Bien, quedémonos con esto, luego diré cómo enfrentarlo con el liberalismo.

Esta definición de feminismo de tercera ola está bastante suavizada porque en la práctica a los hombres se les tacha de «opresores»; las mujeres son, entonces, «oprimidas». Esta relación binaria nos recuerda a Hegel y a las consignas marxistas de «buenos y malos» o de «ricos y pobres» o, como en Podemos dicen, «casta y gente®». Esto simplifica muchísimo todo argumento hasta convertirlo en tendenciosas falacias encadenadas unas sobre otras: «si no estás conmigo, estás contra mí; por lo tanto, al estar contra mí eres un opresor». Los ad hominem abundan por las redes. Así, los hombres se convierten en enemigos de las mujeres. Si eres hombre, no puedes ser feminista; de ahí que se invente el concepto de aliado feminista. Es la única participación que les parece aceptable.

Aquellos que quieren ser «aliados feministas»; esto es, los hombres que se deconstruyen y no «toman por suyo» el mensaje de las feministas de tercera ola (¿qué importará que los aliados puedan dar consejos, aunque no sea suya la «lucha» si pueden ser correctos? Oh, espera, si no, es mansplaining) son machistas por y para siempre desde que nacen. Convierten al hombre en una figura que tiene la semilla del mal y que no podrá desaparecer hasta que deje de existir (una manera menos poética de decirlo es hasta que el hombre muera), de ahí que haya algunas que pidan la muerte de los hombres.

También piden que el aliado feminista respete su decisión de no acudir a reuniones no mixtas si así ellas lo desean. Respeto su opinión en este punto puesto que todos deberíamos tener derecho a elegir sobre nuestras asociaciones. Eso sí, entonces deberíamos aceptar también que el propietario de un local permita fumar a sus clientes en su bar o que elija que solo entren personas blancas a su local, solo negras, solo nazis, etc. Igualdad de derechos para todos.

Otro problema que le encuentro a este feminismo es que su lenguaje confronta a la mujer con el hombre, es decir, que no da solución a los géneros no binarios. Algunas lo arreglan usando la «interseccionalidad» por lo que no deben apropiarse de las luchas de otras oprimidas (por ser negra, gorda, trans, etc.). Vamos, que cada una se arregla sus propios problemas. Sin embargo, el feminismo que prevalece y el que más se defiende es el binario: hombre-mujer. Esto le ha traído bastantes problemas con la teoría queer. Asimismo, si una mujer no está de acuerdo con algún dogma feminista es una alienada. Feminismos de carnet le llamo yo.

Además, con este «feminismo de tercera ola» se pretende la liberación de la mujer, pero no se ve en aspectos como la prostitución, la pornografía, el BDSM o la gestación subrogada. Alegan que estas prácticas ayudan a seguir cosificando a la mujer y a tratarlas como meros objetos sexuales. No obstante, mujeres como Amarna Miller (actriz porno) o Natalia Ferrari (prostituta) luchan cada día contra este feminismo (abolicionista) que busca imponer trabas a su forma de trabajar. Ambas eligen las condiciones en las que trabajan y lo han elegido libremente. Pero reciben críticas porque «no se puede ser feminista trabajando como actriz porno en películas con situaciones machistas o follar con hombres que solo quieren echar un polvo con una mujer». Un momento, ¿estas feministas saben mejor que estas profesionales por qué decidieron trabajar en el sector erótico/sexual? ¿Saben mágicamente si alguna mujer quiere o no gestar a un bebé, para ayudar a una familia que no es capaz (incluyendo a parejas no normativas), y tienen el poder de decidir sobre esta mujer si puede o no hacerlo? ¿Saben qué son los acuerdos voluntarios? Que no me hagan reír, por favor. Todo esto suena a paternalismo hacia la mujer, como si no fuera capaz de decidir sobre su cuerpo y sus deseos. Anda, ¿pero esto no es lo mismo que hacen los que se oponen al aborto?

Todo esto está aderezado con el apoyo de medidas gubernamentales y lobbies. Conferencias feministas, charlas a los niños y adolescentes en colegios e institutos, carteles publicitarios donde solo la figura de la mujer representa el sufrimiento ante el maltrato (del hombre se olvidan), habitaciones para salvaguardar la zona de confort de los estudiantes en las universidades americanas y bastantes ayudas económicas para asociaciones cuyos estudios ni ven en muchas ocasiones la luz. Todo esto lava el cerebro de millones de personas, provocando que el feminismo de tercera ola no sea feminismo, sino un ágape a la inmadurez y al paternalismo más absoluto, justamente lo que critican.

Vistos los problemas más llamativos de este feminismo de tercera ola (si queréis que haga artículos en el que explique exhaustivamente todos los problemas -aunque el tema da para un libro-, decídmelo), expliquemos qué diferencia hay entre la primera y la segunda ola y lo que se quería conseguir para luego razonaros por qué no soy feminista de segunda ola, suponiendo que la segunda ola incluye a la primera.

La primera ola significó cambios en las leyes: igualdad de derechos frente al hombre en términos de propiedad, de matrimonio, de sufragio y la posibilidad de trabajar. La segunda continuó la primera y amplió derechos variados como la desigualdad no-oficial, la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y los derechos en la reproducción.

Que no apoye totalmente a estas dos olas del feminismo no es a consecuencia de los cambios que produjeron; al revés, estoy muy de acuerdo, sino a dos hechos, a saber: uno, no solucionan el problema de los privilegios y dos, están orientadas en su origen a la mujer heterosexual blanca norteamericana, obviando por tanto a cualquier otro estilo de mujer. Había discordancia entre las mujeres blancas y negras y las heterosexuales y lesbianas. También por la misma última razón no termino de encajar en el feminismo liberal aunque en un primer momento se podría acercar algo más a mí por tener influencias del liberalismo.

Por otro lado, estas dos olas son defendidas por el liberalismo, no directamente, pero sí en sus valores. Veamos por qué desde el liberalismo se pueden batallar las ideas que las feministas de tercera ola defienden y por qué no soy feminista de segunda ola.

  1. En el liberalismo el principio de igualdad ante la ley se refiere jurídica y políticamente. Es decir, para el liberalismo todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Por tanto, a leyes iguales, ciudadanos iguales en derechos: ninguno tiene privilegios sobre el otro. Los hombres así no van a ser privilegiados ni puede existir el patriarcado entendido al modo de las feministas de tercera ola.

     2. El individualismo considera primordial al individuo, pues es la única persona que             debe poder usar plenamente su libertad, por encima de los aspectos colectivos.

La libertad se entiende como un derecho inviolable, cuyo único límite consiste en no afectar la libertad y el derecho de los demás, y que debe constituir una garantía frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos.

El patriarcado no debería entenderse como la maraña de ideas que pretenden inocularnos, sino como el conjunto de pensamientos y acciones nocivas que hay en la sociedad. No son machistas ni hembristas, puesto que van en ambas direcciones y afectan a todos, puesto que limitan y hacen daño. Así, lo que tú pienses es lo más importante. Haz lo que quieras mientras no dañes la libertad y el derecho de otros, eres un individuo libre. Son solo comentarios nocivos, pero al igual que un regalo, puedes no aceptarlos.

  1. Todos los seres humanos somos individuos libres y completamente diferentes, por lo que afirmar que todos los hombres son machistas o violadores, además de ser una acusación muy grave, se salvaguarda en la idea de que todos los hombres son responsables de la «opresión» que generan. El liberalismo defiende la responsabilidad de los actos de cada uno; por tanto, si una persona, en particular un hombre, te daña, es éste y no otra persona quien debe cargar con la culpa del daño, siempre después y no antes de haber perpetrado el crimen. Acusar a alguien de algo que no ha cometido va en contra de su libertad, aparte de ser totalmente injusto y dictatorial. Así, los hombres que no han dañado a otras mujeres no pueden ser asesinados por su condición de hombre, ya que, así mismo, caeríamos en la idea feminista de tercera ola de que las mujeres son maltratadas y/o por su condición de mujer y no por otras razones (aun así, no hay justificación para la violencia, salvo que sea en legítima defensa).
  1. Las feministas de tercera ola crean colectivos por encima de los individuos; crean la denominada sororidad en la que «si tocan a una, tocan a todas». Si no estás de acuerdo, estás contra ellas, olvidando totalmente que cada persona es libre de pensar como quiera siempre que no dañe a nadie. Callan la opinión de las demás, todas son una. Pues bien, al hacer esto caen en errores bastantes graves: cada uno tiene su propia lucha -tanto interna como externa-; nadie piensa exactamente igual ni está completamente de acuerdo; se les quita la voz pues son un colectivo, no una asociación, por lo que hacen un feminismo binario; las mujeres alienadas son horribles y tampoco merecen ni voz ni voto, etc. No responden a los problemas de todas las personas. Pretenden ser dioses que juzguen, pequeñas dictadoras, pero no llegan ni al poder del Gobierno.
  1. Esto hace que se vulneren constantemente los derechos del individuo a asociarse y a decidir sobre su cuerpo. Cometen errores de coherencia al decir que pretenden liberar a la mujer cuando se la critica si no sigue las órdenes de las líderes; ellas nunca están equivocadas. Ello hace que las prostitutas no puedan legalizar su trabajo, tampoco las empodera ni reciben apoyo del Gobierno ni tratamiento en la Seguridad Social (en la actualidad, hemos de exigir los derechos que nos están robando, no seamos tontos). No ayuda a la pornografía, puesto que, si una mujer disfruta viendo porno, ha de recordar que solo ve estereotipos e ideas dirigidas al disfrute del hombre (se olvidan que también hay pornografía para la mujer) y que quien lo practique o lo consuma no tiene por qué estar siendo esclavizado. El BDSM es otro ejemplo: es una práctica sexual que incluye a un número de personas y que, mientras estén voluntariamente en dicha práctica, debe verse como algo personal y no tachado de machista. La gestación subrogada es otro tema en el que patinan, ya que tampoco dejan elegir ni a la familia ni a la embarazada qué hacer con la criatura ni recibir una cantidad por el contrato voluntario ni nada similar. No dan soluciones, solo prohibiciones. Muy al estilo de Ada Colau.

Prohibir sin más no aporta algo positivo, sino que promociona al paternalismo, a la dependencia. No, así no quiero vivir.

Visto por qué no soy feminista de tercera ola, veamos por qué no soy feminista de segunda ola.

Como he dicho antes, en sus orígenes no incluían a todas las personas sin importar su color, su condición, etc. Además de eso, los valores que impregnan al feminismo están incluidos en el liberalismo: libertad individual, libertad de expresión, derecho a la propiedad, etc. Todos estos derechos son indiscutibles para todas las personas, son derechos negativos. Éstos se consiguen por medio de prohibiciones que afectan por igual a todas las personas y que garantizan la defensa de terminados derechos fundamentales que podrían resolver la mayor parte de los problemas de convivencias que pudieran darse entre personas. Ejemplos de estos derechos negativos son: no matar, no agredir, no robar, etc.

Por otra parte, quizá esto tenga relación con la deformación profesional debido a que estudio Matemáticas, pero si las ideas del feminismo están incluidas en el liberalismo, tiene más sentido defender el liberalismo y, a consecuencia de ello, estaremos defendiendo el feminismo.

Entonces, ¿por qué ser feminista si siendo liberal -condición más fuerte- se está luchando por el mismo propósito (desde el feminismo individualista) y sin inventarse constructos sociales como el patriarcado, aliados feministas, etc.? Solo tiene sentido denominarse feminista en la praxis, para que otros puedan comprenderte mejor y no te tachen en el segundo uno de ser una mala persona y, por tanto, dejen de escucharte. Eso sí, esta excepción a la que pueden acogerse cuantas personas quieran debería ir seguida de la definición que uno mismo tiene del feminismo. Feminismo como movimiento práctico dirigido mediante el liberalismo, que no es necesario porque todos los valores e ideas provienen del liberalismo.

Finalmente, lo más importante de todo este artículo es ser crítico con las ideas de los demás y con las de uno mismo y reflexionar. Ser conscientes viviendo es otro gran consejo, puesto que nos evita caer en las mentiras del posmodernismo y de otras personas cuyos intereses no nos benefician o nos benefician en demasía.

Así pues, sí, soy liberal y no soy feminista. Y a mucha honra.

PD: algunos y algunas que leáis esto diréis que en realidad soy una feminista por lo que opino. Denominadme como queráis, lo que espero es que queden claros los valores que defiendo, por qué todos los feminismos no son saludables y por qué el liberalismo engloba al feminismo. Si queréis, llamadle «glorialismo». Vais a hacer lo que queráis, y eso está bien.

Pablito clavó un clavito en Podemos

5:03. Madrid. Pablo Iglesias se dispone a tuitear la que sería su mayor confesión en toda su vida: es anarcocapitalista. Lo vemos en el siguiente tuit:

tuit-pablo-iglesias5:15. Suena el teléfono de Errejón y le instan con brutalidad a que lea la publicación de Pablo Iglesias. Se teme lo peor. El pavor le inunda. Seguramente habrá comentado que lo de Vistalegre era una pantomima. No pasa nada, es solo eso. La tensión se palpa en el ambiente, los dedos le tiemblan como si hubiera visto un espectro. Solo son unos segundos hasta abrir la app de Twitter, pero se hacen eternos. «Vamos, vamos, ¡carga de una maldita vez!» grita Errejón. La web se carga con dificultad; habrá que llamar a la compañía a que arreglen de una vez el router. Y por fin se hace la luz, o la oscuridad, según se mire. Se ciernen tiempos difíciles sobre Podemos. Errejón llama inmediatamente a Pablo Iglesias, quien se niega a luchar en una temible batalla telefónica con quien fue su compañero en el partido político. Sabía que la iba a palmar. No podía, no.

Errejón, preocupado, se pone en contacto con Bescansa y la obliga a llamar nuevamente a Pablo Iglesias. No quiere contestarle porque sabe que las mentiras sobre las que descansa Podemos son propiedad suya. Errejón lo sigue intentando sin éxito. Cuelga. La pantalla le muestra la fecha de hoy y cambia de estrategia: es 28 de diciembre, puede servir. Responde al tuit de su querido Pablo Iglesias con las siguientes palabras:

tuit-errejonUff, se ha salvado. Nadie pensará que Pablo es ancap (acortación de anarcocapitalista). Le manda un mensaje por el grupo de Telegram de Podemos y comienza una conversación con un gran valor histórico.

primera-foto-de-la-conver-telegram-copia

segunda-foto-de-la-conver-telegram-copia

Lo siento, podemitas, gente que confiaba en que esto era la sonrisa de un gran país y que ahora se ha transformado en una mueca de dolor. Os ha fallado vuestro líder, aquel que aparecía en todos los carteles y hasta en la propaganda. Hoy ha nacido una nueva esperanza (Aguirre no) en el mundo: Pablo Iglesias es anarcocapitalista.

Nota importante: este artículo es totalmente falso y se incluye en el hashtag #PodemosSeSepara con motivo del Día de los Inocentes. Del mismo modo, los tuits usados y la conversación de Telegram son falsos y su intención no es más que la de hacer más gracioso este post, no herir a los implicados ni a terceras personas. ¡Feliz Día de los Inocentes!

Por último, he de agradecer la inestimable ayuda de los siguientes colaboradores, que me han permitido subir la conversación grupal de Telegram (si le dais al enlace, os llevará a sus cuentas de Twitter instantáneamente):

Pablo Iglesias es Pablo Ferrer: @PFerrerPastor

Errejón es Sergio Rodríguez: @Sertoquer

Bescansa es Martín Albert: @martin_albert

Monedero es Vicente Antón: @Kaskevich

 

 

Adiós a Unidos Podemos: Carmena prepara ya su divorcio de los podemitas en Madrid

La lucha interna en el partido ha acabado desmembrando a las bases, hasta el movimiento antiglobalización que nadie conocía se le ha echado al cuello al bueno de1431818571_165129_1431839318_noticia_normal Pablo.

Después de que la guerra interna en Podemos entre los errejonistas y los pablistas mostrara las vergüenzas del partido ante los electores, Carmena ha decidido modificar y “renovar” radicalmente su política en el Ayuntamiento de Madrid. Ahora Madrid ya no formará parte de los círculos de Unidos Podemos; en las próximas elecciones la alcaldesa y la parte de la organización que la respalda se presentarán por separado. «A mi edad no estoy para estos trotes, estamos hartos y hartas de tanta y de tanto niñato y niñata con exceso de ega y de ego», señala Carmena.

Las polémicas medidas de Carmena como rebautizar a la Puerta del Sol a Puerta del Generalísmo, nombrar concejal a Pérez-Reverte, reutilizar las flores plantadas en los techos de los autobuses para donativos florales en la memoria de Francisco Franco o restaurar la Mili no han sentado bien a las bases. Además, piensa continuar su guerra particular contra el medio ambiente talando 5000 árboles más en la siguiente legislatura. La alcaldesa justifica sus futuras medidas políticas argumentando: «Con los tiempos que corren, es innegable que con Franco se vivía mejor y más seguro», afirma. «Podías dejar la puerta de tu casa abierta y nadie se atrevía a entrar», concluye.podemos-pelea

Por su parte, los líderes de Unidos Podemos han decidido, tras la expulsión de Errejón, cambiar el nombre de la organización por «Divide y Vencerás» (DyV). Además de esta opción, se meditaron otros nombres como: «Pudimos», «Club de los NO Errejones» o «Pablemos». El juez ha dictaminado que la custodia de los hermanos Garzón será para Pablo, hasta que se independicen del partido.

errejon-pokemonLos partidarios de Íñigo se manifestaban en la puerta del parvulario contra la dirección del nuevo partido. «Me tienen manía, no me han dejado ni tocar el poder», reconocía hace unas horas Íñigo Errejón, añadiendo que «ellos se lo pierden, tenía a Mewtwo repe y ya no se lo voy a cambiar».

Escrito por Vicente Antón, miembro de SFL Alicante. Su cuenta de Twitter es @Kaskevich. ¡Seguidle!

La mujer: objeto de placer

Antes de entrar en materia, debéis ver el vídeo para comprender de qué hablaré. Añado la letra de la canción por si alguna frase os es incomprensible y para tenerla a mano mientras la comento.

Si le dais aquí, se os abrirá la letra en otra ventana.

Probablemente habréis escuchado esta canción porque rápidamente se ha hecho muy conocida. De hecho, muchos de los que se están haciendo eco del tema ya han vertido críticas sobre ella; por supuesto, yo no soy menos y quiero poner mi parte para denunciar el mensaje que este tipo de canciones calan en los niños, adolescentes y adultos y que hacen daño con mayúsculas a las mujeres, a los hombres y a toda la sociedad, aunque algunos no se hayan percatado. Es más, tenía previsto publicar una crítica a otra canción de reggaeton, pero dada la gravedad del asunto, la postergaré.

Para empezar, en la canción −si es que a esto se le puede llamar así− se utiliza un tono triste, melancólico, lento −el trap es perfecto porque en él se habla de sexo sin cortapisas−, para que quienes escuchen el mensaje empaticen con ellos y vean lo que comentan como algo triste; es decir, que en lugar de enfadarse por las vejaciones, les vean como víctimas por no saber escoger entre cuatro mujeres.

¿Triste de qué? ¿«No sé qué hacer»? No saben escoger porque las cuatro les complacen sexualmente; en un momento concreto se menciona que tienen todas personalidades diferentes, pero salvo eso, no se refieren a nada más «profundo» de estas. Cuando dicen que no saben escoger, ¿hablan de ganado o mercancía? Continuamente están explicitando con todo tipo de detalles lo bien que se les da a estas cuatro mujeres satisfacer a estos cuatro hombres y continuamente explican que las utilizan para desestresarse o que se les da genial hacerlo «en cuatro», porque lo más importante es que quede bien claro que el hombre tiene necesidades que deben ser completadas y que es un «toro».

¿De verdad la mujer solo sirve para eso? ¿Solo se valora a la mujer según «mame» o según le apetezca «chingar»? ¿Eso es estar «enamorado» como dice Maluma? Eso NO es amor y si lo consideramos amor, es MAL amor. Un buen amor es aquel en el que ninguna parte se ve presionada a hacer lo que no quiere hacer, en la que todas son iguales y el trato está basado en el respeto y la concordia. ¿Veis respeto aquí? Yo NO. Demos unos ejemplos por si alguien no se da cuenta.

En el estribillo de «Cuatro babys» nos encontramos con la frase «si no la llamo, se desespera». ¿Maluma se está jactando de que la mujer tiene una necesidad, que es inferior a él por depender de él sexualmente y que tiene el poder de darle o quitarle el placer?, ¿esa forma de fardar no suena como a última voluntad? Además añade que está «medio psico» y parece que se aprovecha de su enfermedad para mantener relaciones sexuales con ella.

¿Se trata a la mujer como alguien que solo busca beneficio económico («Todas quieren chingarme encima de billetes de cien») teniendo sexo con alguien rico, como si fuera lo único de lo que es capaz de hacer? Es más, luego se indica que «salieron más caras que un reloj de Ulysse Nardin» como si las mujeres tuvieran un precio y que pagar esa supuesta cantidad de dinero para acostarse con ellas fuera demasiado, como si no «se lo merecieran». ¿Necesitáis reforzar vuestra posición de poder aludiendo al dinero que tenéis en el banco? ¿Necesitáis decir que la mujer tiene sexo por dinero? No olvidemos que se dice −cito textualmente− que una de ellas tiene «toa’ mis cuentas del banco y el número de la Master Card». Por favor, espero que llegados a este punto seáis conscientes del machismo que hay tras estas líneas, pero sigamos por si queda algún rezagado.

Además, para desdeñarlas argumentando que no son nada del otro mundo, dan detalles íntimos como que «cuando chingan gritan todas por iguales» o que «todas maman bien» o que «la pelirroja chinchando es la que más se moja». ¿Alguien sabe qué es la intimidad? ¿Es necesario explicitar todo lo que hacen para que se note que follan mucho y demostrar que son «machos alfa»? ¿La mujer solo sirve para «chingar» y «mamar»? Lo dejo en el aire, para que reflexionéis.

Obviamente han comentado el físico de todas, pero como es normal en una canción de reggaeton cualquiera, no voy a hablar de ello. Simplemente, diré que es evidente que la mujer es objetivizada y que piensan que son solo algo que «chingarse».

Por último, se apostilla que una mujer se quiere quedar preñada de uno de ellos, para alimentar la dependencia que esta tiene, para poner un broche final entre ambos y que de esa «baby» salga otro baby. Chicos y chicas, la dependencia emocional no es buena y si vuestra pareja intenta alimentarla para que sea completamente necesaria en vuestra vida, llamad al 016 y huid por vuestro bien.

Lo repetiré por si a alguien no le ha quedado claro: esto NO es amor, menos aún si dicen «a todas quiero darle». Sin respeto, no hay amor, solo utilización. De hecho, esto es MALTRATO.

El problema del mensaje de esta canción no es que se baile, sino que sea una invitación a que las chicas practiquen dicho mensaje con la idea de que satisfacer al hombre a costa de su placer es lo más importante, aunque lo hagan presionadas e incluso obligadas para evitar roturas de pareja o cosas por el estilo. El chantaje emocional es maltrato y esta canción lo promueve. Por supuesto, aunque hable del daño hacia la mujer, también es válido para el hombre. Ni todas las mujeres son santas ni todos los hombres lo son; los hombres también pueden ser víctimas del maltrato y, evidentemente, del chantaje emocional. Denunciadlo aunque os sea complicado porque la sociedad actual no os reconozca como posibles víctimas. No podéis sufrir más tiempo.

Como he dicho, las ideas de la canción vagan por las mentes de quienes las escuchan; no obstante, no se reflexiona sobre ellas, sobre el trasfondo, sobre la barbaridad del asunto: solo nos quedamos con cómo debemos actuar (rol hombre o rol mujer) y lo que debemos decir (obligar o asentir). De aquí surgen todos los males, pues si analizáramos detenidamente canciones de este estilo, nos daría tanta repugnancia que aborreceríamos el género musical o su autor y no lo volveríamos a escuchar más. Es grave que esta canción se haya hecho tan famosa en tan poco tiempo y que cale en una sociedad cuyos jóvenes tienen tan fácil el acceso a ella. No hay que prohibir la canción −defiendo la libertad de opinión y de ideas−, sino educar a los jóvenes en la igualdad, que somos personas, que ser hombre o mujer no es ni peor ni mejor, que uno no gobierna al otro, que pueden ser lo que quieran ser, que los dos valen lo mismo y que ni NADA ni NADIE les puede pisar.

Su matemático está loco

Muchos matemáticos padecen la llamada «enfermedad del matemático» (es trivial, el nombre no necesita demostración), que consiste en la crisis que muchos de ellos sufren cuando se les ocurre algo ingenioso cargado de significado matemático, pero que la mayoría de mortales entenderían que es una locura, y, por tanto, han de reprimir. Señoras y señores, ¡represión es lo que sobrellevan los matemáticos por esas caras largas al tener que hacer la clásica broma del pan integral o la de Jack el Destripador (aparte de hacer spoilers, hace las cosas por partes)! ¡Nadie le da la oportunidad al matemático de renovar la frase a: «Hagamos las cosas por partes, como las integrales», porque muchos no le comprenderían! Y hablando de partes, ¿alguien se ha parado a reflexionar en que un matemático piensa en particiones y que cuando habla de átomos con un físico, para él podrían ser puntos (aunque un átomo y un punto sean físicamente diferentes, son muy similares en relación con otros objetos en sus estructuras correspondientes)? ¡Nadie!

Tan poco queréis a los matemáticos que los relegáis a un segundo plano. Sí, un matemático ahora estaría pensando en haces de planos, en espacios vectoriales y afines, en proyecciones (no las cinematográficas), pero nadie les hace caso. Nadie supone ni generaliza como uno. Nadie comprende la importancia del «épsilon positivo» o de la palabra «implícito». Con mi experiencia puedo asegurar, porque soy una de las locas que vive atormentada de ese modo, que solo hacemos gracia cuando decimos «seno de tetha»; claramente, porque creéis que estamos muy salidos (alguno habrá, como todo en la vida, porque será muy abierto). No obstante, ninguno de vosotros cae en lo románticos que somos cuando mencionamos a los anillos ni en lo sociales que somos formando grupos (no me refiero a los de WhatsApp). No, no os salgáis por la tangente, porque se pasa mal. Y, trágicamente, es cierto: el matemático se siente oprimido, incomprendido por el mundo que le rodea. Nadie piensa como él en los husos horarios (justo al leer «mundo»), en la geometría proyectiva y en las aplicaciones (lineales). Lo intentamos evitar continuamente, pero somos exponenciales de equis que nos quedamos igual cuando nos integramos y que, cuando nos derivan a un especialista, salimos tal cual entramos. Sabed que sois los causantes de una gran epidemia, la de la locura por no poder contar unos chistes bienintencionados sin que nos miréis mal.

Muchas cosas se pueden transformar por el poder de la topología y los homeomorfismos, pero en este asunto, no; no va a resultar como el donut que se convierte en una jarra de cerveza (en la vida real estaría bien, pero no somos borrachines a pesar de que tengamos botellas de Klein). Así que, comprenda al matemático que tenga más cercano; no le escuche si no quiere, pero ríase con él. Recuerde que su matemático está loco.

Por cierto, en la imagen destacada -obviamente, no he usado Paint sobre ella- podéis ver a un gran matemático, Heine, tomándose una cerveza Heineken. Sí, es un chiste propio, como los valores de una matriz. Vale, quizá sí estemos un poco bebidos.

Los libros tienen magia. No, no esa clase de magia que piensas. Los libros tienen el poder de hacerte recordar bellos momentos del pasado, de añorar tiempos en los que eras feliz; esa nostalgia solo te la pueden dar los libros. También tienen el poder de hacerte reflexionar sobre cosas que creías imposible y crecer interiormente, porque las emociones y los pensamientos son, al final, parte de cada uno; los libros son capaces de hacerte único. Por supuesto, ¡cómo olvidarme de esto! Los libros tienen la maravillosa capacidad de hacer que actúes de un modo u otro, de aprender de ellos y ser mejor persona, de cuidar de los demás siendo feliz y de cuidarte a ti mismo, proporcionándote un momento para encontrarte a ti mismo. Los libros son tu mejor medicina para el mundo en el que vives; te dan la oportunidad de crear tu propio mundo.

¡Lee, descúbrete y sé feliz!

Cada uno en «su casa» y el Estado, en la de todos

Todos sabemos que hemos de pagar impuestos para mantener al Estado, pero creo que no todos, salvo los más avispados, conocemos hasta qué punto hemos de hacerlo y en qué casos. Como el tema de la fiscalidad puede darnos para mucho –de hecho, para trabajar de ello has de especializarte mediante un máster– y puede cambiar de un año para otro, me voy a centrar en el tema de la vivienda. Concretamente, os voy a explicar paso por paso por qué que un ciudadano tenga o quiera una casa en propiedad es el mayor chollo del Estado (derecho que, por cierto, se defiende en el artículo 47 de la Constitución Española actual).

  1. Comprar una casa. Veamos, por adquirir tu vivienda has de pagar dependiendo de si esta es de primera mano o no, pues los impuestos para cada uno son diferentes. Si es de primera mano, estás obligado a pagar el IVA. Cuando la vivienda esté sometida a régimen de protección alguno, tendrás que pagar un 4%; si no, un 10%. Si es de segunda mano, el impuesto que nos toca es el ITP (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales) entre un 6% y un 10% -según la comunidad autónoma- sobre el valor catastral de la vivienda (lo que vale realmente según un perito). Así, si tu casa tiene un valor catastral de 120.000€, puedes pagar hasta 12.000€ más en cuestión de impuestos (además de otros gastos que no incluiré). Añadamos también, el impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), que has de pagar si la vivienda está sujeta a IVA, es decir, si es de primera mano. Este gravamen oscila entre el 0.5% y el 1.5% del precio de venta, dependiendo de la comunidad autónoma.

Un poco de lío entre tanto %, valores catastrales, precio de venta, primera mano, segunda mano, comunidad autónoma, etc., ¿no? Qué le vamos a hacer, así es la burocracia (que conste que lo estoy simplificando).

Adjunto en tabla todas las cuentas para que se pueda ver mejor.

 

Comprar casa Primera mano

Libre: 10%

AJD: 0.5-1.5%

Primera mano

De Protección: 4%

AJD: 0.5-1.5%

Segunda mano

(entre 6-10%)

Valor catastral:

Suponemos 120.000€

12.000€ 4.800€

7.200 – 12.000€

Valor de venta:

Suponemos 160.000€

800€ – 2400€ 800€ – 2400€ ¡Milagro! ¡No pagas!
Precio final

172.800€ – 174.400€

165.600€ – 167.200€

167.200€ – 172.000€

 

  1. Heredar una casa. Muy bien, no quieres comprar una casa porque te resulta muy caro y decides esperar a heredar la casa de algún familiar. Aparte de la espera, no te preocupes, no estarás exento de pagar más impuestos, porque ya sabemos que te encanta pagar. Hemos de tener en cuenta de que al heredar, no solamente lo hacemos por la vivienda sino también por las deudas (IRPF de ese año del fallecido, préstamos, etc.) y otros bienes del fallecido –salvo que el fallecido solo tuviera en propiedad el inmueble y no ostentara deudas-; es decir, lo hacemos por la masa patrimonial, por lo que la cantidad a pagar puede ser mayor de lo esperado. Por otra parte, el desembolso del Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISyD)) se determina en función de la edad del heredero (cuanto más joven, menos pagas), de su relación con el fallecido (cuanto más lejano, más pagas), del patrimonio previo al recibimiento de la herencia, de la comunidad autónoma donde se localice el inmueble, entre otros, y que oscila entre el 9 % y el 35 % de su valor (si solo se incluye el inmueble).

Pongamos por caso un hijo de 30 años de cuyos padres hereda una vivienda valorada en 200.000€. En Andalucía y Asturias deberá disponer de 6.454,01€ para heredarla, mientras que la cantidad se reducirá a los 63,89€ en Madrid y a cero euros en Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia y Valencia. Esto se debe a que no hay una regulación unificada en todas las comunidades; por ejemplo, en Madrid hay bonificaciones del 99% para inmuebles que hereden los hijos y que sean viviendas de residencia habitual.

Además, también tendrás que hacer frente al pago de la plusvalía municipal, tributo que depende de cada ayuntamiento y que grava el incremento del valor de los terrenos urbanos, y tributar la vivienda en nuestro propio IRPF como ganancias.

  1. Ceder una vivienda. Vale, has aprendido la lección y has ido corriendo a tus padres y a otros familiares cercanos a que cambien la titularidad de vuestro inmueble a vosotros, los herederos, para no desembolsar tal cantidad de dinero. ¡Qué pícaro, eh! Parecía que te librabas de los pagos del Estado. No way! Vas a tener que gastar aún más. De hecho, vamos a tener que diferenciar entre lo que pagarán tus padres y tú, como hijo. (Si eres tú quien piensa donar la vivienda, estás en calidad de «padre»).

Veamos, como la donación de bienes se considera una transmisión lucrativa (puede generar ganancias o pérdidas), tus padres tributarán como IRPF la ganancia o pérdida patrimonial, que se calcula como la diferencia entre lo que valía la vivienda cuando se adquirió y lo que vale cuando se dona. Además, deberán tributar por la plusvalía municipal.

, como hijo, has de asumir el importe del Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISyD). Este caso es algo más sencillo al del apartado 2 porque la cercanía entre tú y tus padres es la mínima, pero aun así dependes de las bonificaciones de tu comunidad autónoma, que en ocasiones no hay.

¡Ojo! Lee con atención. Si tras este punto has pensado en simular una compraventa con tus padres, hazlo bien. En primer lugar, ten el dinero del precio de la vivienda. En segundo lugar, que tus padres no te vendan el inmueble «por cuatro perras», porque si Hacienda se da cuenta de ello, deberás pagar multas increíbles. ¿Te parece justo que tengas una propiedad privada y hayas de pagar impuestos por cedérsela a quien tú quieras?

  1. IBI y otros impuestos municipales. Ahora que tienes tu vivienda, has de someterte a los impuestos por tener un bien inmueble. Dependiendo de su valor catastral, se le aplica un coeficiente que varía entre un 0,4% y un 1,3%. Hemos de tener en cuenta ciertas bonificaciones (viviendas protegidas, familia numerosa, etc.) que podrían disminuir la cuantía, que normalmente sube desmesuradamente y sin avisar. Así, por la vivienda de nuestro ejemplo, 120.000€, hemos de pagar de IBI entre 480€ y 1560€. Todo depende de la comunidad autónoma, del ayuntamiento, de la antigüedad, etc.
  1. Obras y otros acondicionamientos. Genial, decides hacer obras en casa para «ponerla mona» y, ¿sabes qué?, has de solicitar un permiso del ayuntamiento y pagar unas tasas si las reformas modifican la distribución o la estructura del piso. Hay tres tipos de tasas: la tasa por prestación de servicios urbanísticos, que es para que la administración te tramite la licencia; el Impuesto de Construcciones instalaciones y obras (ICIO), que se corresponde al 4% de la base imponible del presupuesto de la obra que se va a realizar; y la tasa por la utilización privativa del dominio público local, que se paga si necesitamos ocupar una parte de la vía pública, según tiempo y espacio utilizado.

Lo único que no te hará pagar ni licencia ni tasas es la conservación de la vivienda con solados, alicatados, yesos o pinturas. (It’s something!)

  1. Vender una casa. Tras someterte a los pagos ineludibles de tu ansiada vivienda, te das cuenta de que quizá se estén pasando un poquito. Bah, no worries, vas a vender tu casa para irte a vivir a Costa Rica o a uno de esos lugares donde es verano todo el año y pedirte unos mojitos tumbado en tu hamaca. Venga, que no se diga que no vas a disfrutar de la vida. Así que nos hemos puesto las pilas y ya hemos encontrado comprador, hemos reducido el precio de venta porque «con esta crisis es imposible vender nada» y, ahora, falta lo más importante: ¡Pagar más impuestos! ¿Qué? ¿No lo sabías? Si de esto va el artículo.

A grandes rasgos, quien vende su vivienda debe pagar la plusvalía de Hacienda (IRPF), la plusvalía municipal, la cancelación de la hipoteca -si existe una carga sobre esta- y los gastos de notaría.

Por «suerte», si hay una pérdida patrimonial, esto es que vendes la vivienda por menos de lo que te costó, no debe tributar. Además, si vendes tu vivienda habitual y reinviertes el importe de la transmisión (el precio de venta de la vivienda) o parte de ella en otra, que ha de ser la habitual, tampoco has de tributar por dicha parte; no obstante, lo no invertido sí ha de gravarse. Los mayores de 65 años y las personas en situación de dependencia están exentos de pagar. Ojo, siempre hay que declarar la ganancia, aunque existe la posibilidad de acogerse al beneficio fiscal por reinversión si se expresa en la declaración.

Por otro lado, los ayuntamientos están requiriendo el pago de la plusvalía municipal aunque haya pérdidas en la venta del inmueble. Sin embargo, si la operación ha dado lugar a minusvalías, puedes reclamar en los 30 días posteriores a la venta.

Además, si utilizas portales inmobiliarios o a una agencia para vender la casa, has de afrontar sus gastos correspondientes, además del certificado de eficiencia energética, que es obligatorio para cualquier vivienda o edificio que se venda o alquile.

  1. Alquilar una casa.

Tss, arriba ese ánimo, no pongas esa cara. Ya que te sale tan caro vender, alquilemos, que así «se paga sola la hipoteca y el IBI». Has acertado, vas a tener que declarar. Pero ten precaución, porque si no quieres hacerlo  y te pillan (es más fácil que lo hagan si anuncias por Internet), tendrás que declarar el alquiler del piso en forma de IRPF (sobre el capital mobiliario) y pagarás una multa. Hablemos de números, que es lo que nos interesa.

Por alquilar tendrás una serie de gastos deducibles, que son: los intereses de la hipoteca para la compra de la vivienda, así como los gastos de reparación y conservación del inmueble (no los de ampliación o mejora); los gastos de formalización del arrendamiento; los tributos aplicados sobre los rendimientos o sobre la vivienda y los de defensa de carácter jurídico; los contratos de seguro, como los de responsabilidad civil, incendio o robo; las cantidades destinadas a servicios o suministros (luz, agua, gas, teléfono) y el importe que se destine a la amortización de la vivienda, por su depreciación efectiva. Este valor se calcula aplicando un 3% sobre el mayor de los siguientes valores: el coste por la compra de la vivienda o el valor catastral, ambos sin incluir el valor del suelo.

Distingamos el caso de alquilar una vivienda a un desconocido y a un familiar. Si el desconocido tiene entre 18 y 30 años y unos ingresos superiores al valor del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), 7.455,14€ actualmente, puedes deducirte el 100% de las rentas obtenidas. En cualquier otro caso, será una reducción del 60%.

Para evitar la picaresca (¡Ay, que nos conocemos! ¡Que somos españoles!) y seguir recibiendo las reducciones anteriores, en caso de que el inquilino sea un familiar nuestro (hasta tercer grado de parentesco), el alquiler no puede ser inferior al 2% del valor catastral (o el 1.1% si este valor catastral ha sido revisado o modificado y haya entrado en vigor a partir del 1 de enero de 1994) descontados los gastos deducibles.

Y como dije antes, si no declaras las ganancias obtenidas por el alquiler y Hacienda lo descubre, deberás pagarlas y, además, con una suma que podrá ascender al 50% e incluso al 150% de lo no tributado anteriormente (a esto se le llama una multa bien gorda).

El artículo 33 de la Constitución Española dice así:

  • “Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.

  • La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo con las leyes.”.

Por mi parte, esa «función social» de la que nos hablan se hace de aquella manera. Sí, tenemos el derecho a la herencia; claro, es por ello que más de 5000 andaluces han tenido que rechazar en 2014 sus herencias por no poder hacer frente al desembolso exacerbado para pagar los impuestos que le sobrevenían (además, porque has de pagarlos antes de recibir los bienes). ¿Qué derecho hay entonces?

Por otra parte, esta misma «función social» es la que delimita el derecho a nuestra propiedad privada a poder cederla, alquilarla, venderla o heredarla como nos venga en gana, aunque hayamos ahorrado y trabajado duro para obtenerla. Y aunque no nos haya costado esfuerzo adquirirla, es nuestra y, por tanto, hemos de ser nosotros, los titulares, los que tengamos la voz cantante sobre nuestras propiedades. ¿Por qué he de pagar una serie de impuestos que ni siquiera aclaran –para escribir esta publicación he tardado muchísimo tiempo y, como comenté al principio, estoy simplificando-, completamente elevados y que no veo que se inviertan correctamente? ¿Por qué tal desigualdad en diferentes comunidades autónomas? ¿Es que en lugares donde se contiene el gasto público, como en Madrid, el impuesto de Sucesiones y Donaciones no es una herramienta que se utilice para recaudar, como sí ocurre en Andalucía?

Si es mi vivienda, es mi propiedad privada. El Estado no ha de intervenir en las transacciones que haga con ella ni en las de nadie; es por esto que al final sucede lo de siempre. Y como reza el dicho que yo modifico: cada uno en «su casa» y el Estado, en la de todos.

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